jueves, 23 de agosto de 2007

A través del espejo...

Algunas veces la gente piensa que el mundo está loco. Que todos estamos locos, y eso es cierto. Lo que se ignora en gran medida es el porqué, argumentando para explicarlo la existencia de aquellas circunstancias cotidianas en que nuestras acciones se desvían del curso que estatuye una norma.

Sin embargo la locura tiene raíces más profundas. Aquellos que pensamos que somos lo que somos porque nacimos con un nombre, un apellido, un color de piel, un léxico determinado y tenía que ser así...es porque estamos locos. Nuestro cotidiano pensar "Yo soy" esconde una molesta fragmentación, un Yo alienado, que emerge a través del tiempo y los pasos de nuestra vida a modo de un accidentado ensamblaje "desde afuera". Alienado, ajeno, construído desde lo externo. Como una costura frágil que los Otros se encargan de tejer con sus grandezas, con sus miedos, sus talentos, sus miserias, y también sus maldiciones.

Eros y Psique


Una historia de amor entre una mortal y un dios.

La diosa Afrodita, humillada por la belleza deslumbrante de Psiquis, la hija menor de un rey de Asia, envió a su hijo Eros a que pusiera fin a la felicidad que le prodigaba el candor y el brillo de la insolente joven, a quien deseaba ver sumida en el amor de un monstruo horrendo. Así fue como Eros, armado de su arco y flecha, puso en marcha el plan de su envidiosa madre y fue al encuentro de Psiquis. Tal fue la torpeza que sintió al ver semejante hermosura que sin querer se clavó una de sus mismas flechas, con lo cual a partir de entonces quedó sumido en el encanto insostenible de la doncella. Las hermanas de Psiquis le habían augurado, mediante ayuda de un oráculo, de que caería presa del amor de un ser desagradable y horrendo y que ése sería su destino. Así fue entonces que nació accidentalmente este amor, cuando Psiquis conoció en circunstancias especiales el rostro de su futuro amado, atónita ante sus ojos, de quien esperaba que se cumpliera la decepcionante predicción de sus envidiosas hermanas. Sin embargo lo que vio fue la mirada de Eros, de quien quedó absolutamente enamorada al instante. Juntos se unieron en matrimonio y concibieron un hijo, a quien llamaron Placer.

martes, 21 de agosto de 2007

"El legado de la anatomía"

Relato breve que escribí estando en mi tierra natal durante el mes de julio.



La corruptubilidad del cuerpo marcaba el inicio, y más tarde la vida. Eso lo supe apenas me dí cuenta de que podía hablar. A diferencia de mis hermanos, quienes algunos me habían acompañado en el mismo momento del nacimiento, y de mis otros hermanos, que pertenecían a otra región y a quienes probablemente jamás pueda conocer dada la incalculable cifra que sumábamos, el despuntar de la vida para mí vino acompañado de la habilidad extraordinaria de la lengua, la herencia de aquél cadáver que fue mi progenitor.Algunos de mis hermanos habían adquirido el talento de la resistencia, de la fuerza, producto de las manos laboriosas que en vida habían servido para el sustento y el arduo trabajo de ese hombre que accidentalmente nos brindó la vida. Otros, con el transcurso de los días habían ensanchado su cuerpo a base de una irrefrenable alimentación que no parecía conocer límites, conducta propia de que antaño había servido a un estómago humano sumamente codicioso. Yo sin embargo, me he considerado un gran privilegiado, al parírseme como el residuo vago de un nimio trozo de cerebro, habitáculo elegido para alojar a una mente deslumbrante como aquélla que había pertenecido a nuestro desventurado gestor, quien ahora sólo descansaba con sus restos óseos a orillas del mar donde encontró su muerte.Y aquí estoy yo, aguardando inquieto la maduración de mis alas vírgenes. Todavía perplejo, recordando el traumático contemplar por primera vez de mi anillada y cilíndrica figura reflejada en uno de los ojos de ese cadáver abandonado, a modo de sádico espejo, enseñándome la cruda realidad de mi hórrido cuerpo contráctil e invertebrado, cuyo diabólico destino permitió que se fusionara trágicamente con la maldición de la palabra y el pensamiento humano.