Video de Chris Cunningham
domingo, 21 de octubre de 2007
sábado, 20 de octubre de 2007
Carta de Lucas...
Papá, hace días que no sé nada de ustedes. Acá abajo está oscuro todavía. No sé si pueda seguir aguantando. Anoche no pude dormir por los ruidos horribles que sentía al lado mío, y pienso que Erika estaba haciendo otra vez eso que les conté que hacía con la garganta operada. Me da miedo su garganta operada. Ahora aprovecho para escribir un poco más con la unica vela que me queda, ya casi consumida. Pero les juro, pensé que podía aguantar y sin embargo me estoy convenciendo de que estaba en un error. Te pido por favor que apenas puedas leer esta nota/carta de las tantas que les he escrito hagas algo y me saques de acá. No sé si a Erika, vos sabes, está demasiado enferma y está casi muerta, pero...a mí, a tu hijo, yo todavía puedo vivir, es más, te podés dar cuenta que escribo sin problemas, tengo coordinación de mis movimientos, estoy consciente. Por favor, apenas leas este escrito que te dejo debajo de la puerta necesito que hagas algo. No sabes...el olor es terrible, pero más feo son los ruidos que escucho de noche, y sé que esa parte no pertenece a mis pesadillas, eso lo sé, sé muy bien diferenciar ahora...vos me lo habías dicho....al menos aprendí a manejar esa parte de mis sueños. Pero los chistidos, los gemidos, los susurros, ya no los aguanto. Te pido perdón por haberte hecho enojar durante tanto tiempo, pero no sabía que todas esas "cosas" que de mi cabeza brotaban podían quedarse....lo lamento tanto, de veras.
Ayer en medio de la penumbra que nos da la luz que se filtra por la puerta (la unica orientación que tengo respecto a las horas del día) Erika se quejó apenas con las pocas palabras que articula, y me dijo que al lado de ella había un sombra que la estaba mirando, y después me dijo que vio unos ojos amarillos en un extremo del depósito, y me dijo carraspeando que seguía siendo yo el culpable de todo eso. Pero no podía hacer nada. Después vomitó y me dijo que se sentía morir. Por la noche, en medio de la oscuridad, le toqué la piel y sentí que estaba hecha un hielo, y largaba unas gotas de agua muy desagradables...por un momento pensé que no era ella...ya me pasó de sentir accidentalmente la presencia de todos los que...ya sabes...de los demás que "están" acá con nosotros encerrados. A veces siento que me pasan al lado mío. Siento frío y se me eriza la piel. La luz nos da la posibilidad de ver, pero al mismo tiempo el horror de poder verlos; y esa idea me sigue asustando. No los quiero ver. Prefiero sólo sentirlos y que mi vista quede vedada a sus formas.
Sabes?. Tengo que dejar de escribir. Erika creo que está muriendo. La siento. Ya no es ella, ya la ví antes en esa pesadilla que te conté en la primera carta. Y una vez más, se está cumpliendo como todos los terrores que se me manifiestan como una maldición. Escribo estas cartas porque sé que las estás leyendo. Estoy convencido de eso. Lo veo también en mis pesadillas, y eso al menos es algo positivo que saco de ellas. Mi corazón brinca incontrolable.
Ya te dije, despertar de esta pesadilla es tan imposible como escapar de mi propio cuerpo.
Ayer en medio de la penumbra que nos da la luz que se filtra por la puerta (la unica orientación que tengo respecto a las horas del día) Erika se quejó apenas con las pocas palabras que articula, y me dijo que al lado de ella había un sombra que la estaba mirando, y después me dijo que vio unos ojos amarillos en un extremo del depósito, y me dijo carraspeando que seguía siendo yo el culpable de todo eso. Pero no podía hacer nada. Después vomitó y me dijo que se sentía morir. Por la noche, en medio de la oscuridad, le toqué la piel y sentí que estaba hecha un hielo, y largaba unas gotas de agua muy desagradables...por un momento pensé que no era ella...ya me pasó de sentir accidentalmente la presencia de todos los que...ya sabes...de los demás que "están" acá con nosotros encerrados. A veces siento que me pasan al lado mío. Siento frío y se me eriza la piel. La luz nos da la posibilidad de ver, pero al mismo tiempo el horror de poder verlos; y esa idea me sigue asustando. No los quiero ver. Prefiero sólo sentirlos y que mi vista quede vedada a sus formas.
Sabes?. Tengo que dejar de escribir. Erika creo que está muriendo. La siento. Ya no es ella, ya la ví antes en esa pesadilla que te conté en la primera carta. Y una vez más, se está cumpliendo como todos los terrores que se me manifiestan como una maldición. Escribo estas cartas porque sé que las estás leyendo. Estoy convencido de eso. Lo veo también en mis pesadillas, y eso al menos es algo positivo que saco de ellas. Mi corazón brinca incontrolable.
Ya te dije, despertar de esta pesadilla es tan imposible como escapar de mi propio cuerpo.
"Rubber Johnny" - Cortometraje/Videoclip de horror de Chris Cunningham. ¡Impecable!
Rubber Johnny es otra colaboración más entre Cunningham y Aphex Twin, su músico fetiche, y recupera muchas de las obsesiones de "Come to Daddy" o "Windowlicker": la fina línea entre el horror y la parodia, el cuerpo como objeto en permanente mutación. La pieza es una prolongación del anuncio que Cunningham rodó en 2001 para Druqks, uno de los últimos discos de Aphex Twin, y se ha rodado a ratos a lo largo de los últimos cuatro años.
Fuente: Elastico.net
Texto: José Luis de Vicente
Fuente: Elastico.net
Texto: José Luis de Vicente
sábado, 6 de octubre de 2007
El germen del Mal (Segunda parte)
Mis padres biológicos eran gente de circo. La mujer que me parió era dos años mayor que el hombre que la fecundó. Ambos trabajaban como trapecistas, y conocieron a mi padre cultural cuando se presentaron en una audición para el Circo Americano, en la época en que los dueños querían hallar nuevos talentos que no estuvieran dentro de la familia.; supongo que los problemas que tenían entre hermanos complejizaban la administración de los ingresos, y allá lejos quedaban los años dorados en que estos cinco hermanos de descendencia italiana forjaron el sueño del circo propio.
Mario, el mayor de ellos, anfitrión y conductor, la voz del espectáculo, robusto y tirano,marido golpeador en la vida privada; Emilio, contador,el unico profesional que pertenecía al grupo, audaz y belicoso, estuvo varias veces al borde de caer preso por estafas reiteradas, asociadas a negocios externos y ajenos al espectáculo, quizás representante del núcleo madre de los problemas que sufrió el circo cuando decidió separarse; Jorge, artista, músico,soprano, pedófilo, formaba parte de la banda que funcionaba durante el transcurso de cada función,tenía talento con sus manos para tocar el órgano. Y entiéndase el significado de órgano en todas sus dimensiones. Su talento para las teclas era tan inmenso como para el onanismo. De él, desgraciadamente, es de quien tengo el recuerdo más vívido a partir de una escena desagradable que contaré en otra oportunidad; Angelo, quizás quien había sido el que más tiempo desde chico se había dedicado a cultivar las aptitudes circenses, y en especial a desarrollar su habilidad de comunicación con los animales, su vida estaba entre ellos, entre los salvajes, como una forma de entenderse a sí mismo, de reflejarse ante aquellas bestias con las que convivía a diario, midiendo su miseria ante aquellos rugidos de furia que no articulaban la verdad de las palabras humanas.
Y finalmente estaba Herminio, el unico que no estaba casado, el menor de todos, el más parco, el payaso...mi padre. Durante las primeras etapas había cumplido un doble papel, especialmente antes de que su adicción avanzara y complicara las cosas; si bien no renegaba de su participación como clown principal del circo, su antiguo rol de mago era lo que más le fascinaba.
Mario, el mayor de ellos, anfitrión y conductor, la voz del espectáculo, robusto y tirano,marido golpeador en la vida privada; Emilio, contador,el unico profesional que pertenecía al grupo, audaz y belicoso, estuvo varias veces al borde de caer preso por estafas reiteradas, asociadas a negocios externos y ajenos al espectáculo, quizás representante del núcleo madre de los problemas que sufrió el circo cuando decidió separarse; Jorge, artista, músico,soprano, pedófilo, formaba parte de la banda que funcionaba durante el transcurso de cada función,tenía talento con sus manos para tocar el órgano. Y entiéndase el significado de órgano en todas sus dimensiones. Su talento para las teclas era tan inmenso como para el onanismo. De él, desgraciadamente, es de quien tengo el recuerdo más vívido a partir de una escena desagradable que contaré en otra oportunidad; Angelo, quizás quien había sido el que más tiempo desde chico se había dedicado a cultivar las aptitudes circenses, y en especial a desarrollar su habilidad de comunicación con los animales, su vida estaba entre ellos, entre los salvajes, como una forma de entenderse a sí mismo, de reflejarse ante aquellas bestias con las que convivía a diario, midiendo su miseria ante aquellos rugidos de furia que no articulaban la verdad de las palabras humanas.
Y finalmente estaba Herminio, el unico que no estaba casado, el menor de todos, el más parco, el payaso...mi padre. Durante las primeras etapas había cumplido un doble papel, especialmente antes de que su adicción avanzara y complicara las cosas; si bien no renegaba de su participación como clown principal del circo, su antiguo rol de mago era lo que más le fascinaba.
Recuerdo de chico sus afiches de Houdini en las húmedas paredes, sus galeras, el cofre con el que hacía el número de la sierra y con el que celosamente se había quedado, como reliquia de aquella época. Pero tuvo que frustrarse todo anhelo de continuar con esas actuaciones ya que el alcohol, su poca paciencia y su carácter lo dominaban negativamente, sabían sus hermanos que el papel debía cumplirlo una persona que mantuviera cierto grado de concentración y responsabilidad, características que él había estado perdiendo con los años.
Por aquel entonces la decisión mayoritaria de que él no podía seguir con esa parte del show lo enloqueció de sobremanera y perdió el control, al punto tal que cuando apareció el primer mago reemplazante de su acto (ajeno a la familia) reaccionó con su mayor instinto y le produjo una grave herida en el cuello que casi “filetéa” su garganta con el viejo acero de una navaja.
Se salvó de ir a la cárcel gracias a los contactos oscuros de su hermano Emilio. Pero esa no sería la unica vez que se enfrentara a problemas con la ley. Era un hombre que vivía de putas, y si bien todos los demás estaban casados, compartían de manera unánime la debilidad por las mujeres fáciles y prostitutas. Los cinco compartían una irrefrenable adicción al “tajo” y la bebida, pero supongo que el hecho de no tener una compañera estable, y una madre para mí, sirvió como una tumba aun manteniéndose en pie.
Aun no sé si pensar que mis padres biológicos me dieron en adopción a él por verlo sólo sin compañía, o simplemente porque no sabían qué hacer con un pedazo de carne que aun no hablaba y que interfería con sus “pendejadas”. Cualquiera de esas posibilidades me da motivo para odiarlos.
WORMBOY
WORMBOY
Pesadillas III (por Ludmila Saddo)
Tengo una sensación extraña. Supongo que está relacionado con lo que pasó el otro día en el departamento. Siempre digo que los mejores acontecimientos se dan de casualidad y sin planes previos que al final terminan siendo el motivo por el cual uno superpone expectativas que ellas mismas se encargan de frustrar la realidad.
Estaba con Shuno el martes a la noche, peleándonos como nenes malcriados para decidir con cuál de las tarjetas Banelco íbamos a prepararnos las líneas de merca que durante la noche desfilaron; toda esta chiquilinada se mantuvo hasta que escuchamos el ruido de la puerta de calle que se abría, los sonidos de esos pasos que siempre aparecían después de la 1 de la mañana, el ruido de los borcegos, y el tintinear de un copioso manojo de llaves. La verdad es que siempre me llamó la atención y crucé alguna que otra palabra en diferentes momentos y horarios de la semana; sabía que vivía en el sexto piso, que se llamaba Estela, que en algunos horarios nocturnos en donde la horda de sonidos urbanos hace su descenso y el más mínimo aletear de mosca se percibe, ella enciende su equipo de música a bajo volumen y se oye temas de Metallica, Riff, Black Sabbath, Slayer y Motley Crue. Y si escucha Slayer, pensé siempre, algo de mí puedo encontrar en ella. No sólo porque yo amo Slayer, sinó porque también advierto una posible filosofía de su forma de vivir con el modo en como lo hago yo. Eso es espléndido, me dije.
Así entonces me puse a investigar. Usurpar, como hago yo. Estela es una mujer que tendrá unos setenta y tantos años, una estatura baja, delgada, piel arrugada por los años, pero con una imagen que le otorga su vestimenta de cuero negro al mejor estilo de rudo motoquero, que junto a sus borcegos y los mitones consigue una integración osada entre dominatrix, abuela de geriátrico y vocalista de una banda heavy. Faltaba algo más por saber. Y recuerdo que lo pude confirmar de la forma más fácil en como uno puede conocer a sus vecinos de edificio, donde nada se esconde y las inferencias siempre son tan certeras que la realidad luego está al alcance de la mano. Durante semanas me avoqué a husmear entre la correspondencia de los inquilinos. Días que me pasé abriendo cartas, sobres, telegramas, cualquier cosa que me sirviera como dato para certificar lo que mi puta osadía me decía.
Hasta que por fin dí un día con una carta del banco. Sabía que vivía sola y que cualquier cosa que le llegara quedaría en el buzón o en la entrada principal. No había peligro de que me vieran ya que la pocilga de edificio en la que vivo no tiene portero (por suerte, ya que los odio) y cada uno se hacía cargo de su correspondencia. Pude entonces llevarme la carta a mi departamento e investigar el resumen de cuenta de su tarjeta de crédito. Sabía que la mina gastaba en pilchas, en música, en gorras de cuero, en muñequeras, aparentaba un buen poder adquisitivo, y mas aun con la posibilidad de ahorrar viviendo en un hospicio de mierda como el nuestro donde sólo se limpia una vez por semana, si es que el barro, la mierda y el vómito de los borrachos no nos tapa antes de los siete días. Pero ella se notaba satisfecha. Parecía sentirse a gusto. Como yo. Que aun así que vivo en medio de esta mierda me identifico a veces con ella, donde sé que nadie me dice nada, y en donde hasta puedo llegara a ser mejor persona que otra. Acá todos se miden por quién es menos sorete y esa es la verdad.
El resumen de cuenta permitió que exclamara "eureka!". Había detalle de compras en Club Alondra. Y yo conozco Club Alondra como un buen sex shop en donde se puede comprar una buena línea de accesorios leather. Qué hija de puta es, dije sonriendo, y qué hija de puta soy, para pensar en lo que estaba pensando hacer.
Tenía ganas de estar con ella, y Shuno me ayudó a concretar eso. Supongo que el martes de tanta merca que tenía encima no tuve problemas en acercarme a ella como si nada apenas escuché sus pasos en el hall de entrada del edificio, y la detuve antes de que pudiera siquiera poner un pie en la escalera. Yo creo que era el cuero, su ropa, todo eso me encendió como una brasa avivada por el viento. Ni siquiera atisbó a encaminarse hacia arriba. Simplemente, hipnóticamente, me siguió a mi departamento. Y yo, como una especie de flautista de Hamelin guiando a un ratón que mostraba unos ojos desviados por la lujuria, articulé palabras para configurar un diálogo que sirvió de preludio para una noche que creo, ella también estaba preparada. Estaba esperándome y lo sabía. Pero como soy una idiota y sólo funciono con merca aun no le había dado la posibilidad a esta anciana mujer de la que me enamoré una vez que concreté mi delirio.
Consumimos toda la noche. Para suerte nuestra, también hizo su aporte. Por supuesto que le dí la bienvenida con "Seasons in the abyss", uno de mis discos favoritos de Slayer. La verdad que me sorprendió. Cuando pude ver la musculosa que tenía debajo de su campera de cuero apenas podía verse sus desgastados senos. Su piel y boca arrugadas. Era una anciana motoquera, no había duda. Pero quería hacerle algo. Sentía algo por ella que iba más allá. Un desborde de sensaciones. Mientras seguíamos consumiendo los tres tirados en el sofá, empecé a tocarle aquel pecho desprovisto de proporciones, y mi tacto confirmó la delicadez de esa piel replegada y vieja que tenía en todo su cuerpo. Yo me quedé sin corpiño y lo mismo hice con ella, quitándoselo animadamente. Sentía por su respiración poco regulada que la última vez que podía haber tenido una oportunidad así fue hace mucho tiempo, y ahora lo estaba disfrutando. Comenzamos a besarnos y enseguida perdió su mano en mi concha e hizo que me provocara un respingo cálido de placer. Para ese entonces Shuno, que estaba sentado del otro extremo, sacó la verga, agarró bruscamente los cabellos de Estela y la tiró como una muñeca hacia su lado, llevando el hueco de su boca a su erección y obligándola a chupar. Habrá dado un par de arcadas, no lo recuerdo, pero permaneció quieta ante el grosor del Shuno que parecía petrificada e imposibilitada de desprenderse de ahí.
Yo me encargué de quitarle la ropa, de ver todo su cuerpo añoso, y de encontrar, no sin asombro, un enorme tatuaje en el brazo izquierdo, y un piercing en el ombligo. Era una vieja perra con todas las letras, tal como me lo había imaginado.
Nos drogamos desenfrenadamente. A tal punto que empecé a hacer cualquier cosa que mi mente en ese momento empezara a dictarme. Abusamos de Estela como mejor pudimos hacerlo, e hicimos de su cuerpo lo que se nos dio la gana. Después de mis mordidas en su sexo arrugado y de reiteradas ocasiones en que Shuno exploraba su zona anal, opté por rasurarle todo el vello púbico con una máquina de afeitar. Lo mejor vino entonces. Aumenté el volúmen y "Seasons in the Abyss" nos sirvió para tapar los gemidos y aullidos. Atamos sus manos y la colgamos del grifo largo de la ducha. Y apenas pude ver que ese dolor que sentía participaba como un goce diabólico en sus venas, destapé mi loción de alcohol y expulsé varias gotas del mismo sobre las heridas cortantes de la hoja de afeitar que habían arrancado pedazos de carne en la zona de su pubis.
Al día siguiente llamé a mi madre y le dije que la quería.
Al día siguiente llamé a mi madre y le dije que la quería.
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